lunes, 17 de abril de 2017

LA CHICA DEL MSN

Apenas la conocia en persona, luego de una salida accidentada y muchos
mensajes de texto, quedamos en volver a vernos.
Era delgada y en su sonrisa mostraba la malicia de quien sabe algún secreto a punto de suceder, por supuesto que en ese momento yo inadvertía esos detalles y los pasaba por alto.

 algo que pretenciosa una chica delgadita y de aspecto fragil y no la de
curvas extravagantes como pense(esto no fue motivo de desilucion)
nos saludamos con besito en la mejilla y que a mis diecisiete años la máxima
expresión de amor que había dado era la de dar un beso y decir te quiero

Me invito a pasar ,ya acomodados en el sofa mirabamos una
pelicula(corazon de caballero) al mismo tiempo que comiamos
galletas animalito , las manos me temblaban y solo adverti que tambien me sudaban
cuando me lleve a la boca una masa de harina humeda y salada.

A cada pregunta suya solo atinaba a responderle monosilabos con
una bocesita apagada que ni yo podia oír.

Divertida por mi timidez me ofrecio mas galletitas (toda complice ella y por eso la queria tanto) poco
despues paso su mano por mi rodilla sorprendido me pregunte
'' ¿fue un accidente? ¿fue a proposito? ¿que hago?''en mi interior algo empezo a
gritar ''as algo no seas cojudo'' y sin pensarlo me lance sobre ella y la bese como
nunca lo habia hecho,aquel fue el inicio de una entrega al amor corporal, el inicio de una batalla
desaforada ,una lucha en el cual el bencedor seria el que se quitaba primero las ropas y daba todas las caricias y besos que se podian dar.
nos pasamos toda la tarde dando vueltas en el piso, en el sofa y en cualquier
 lugar que nos sirviera de soporte y hubieramos continuado asi
si no que su tia la inoportuna llegaria pronto.
Hola Marinita (Debes saber que poco me gusta ese nombre tuyo) hace mucho que quería escribirte, estando ahora fuera de mi casa-habitación con las llaves perdidas soportando aun el calor de este verano disfrazado de otoño y esperando al dueño para pedirle un nuevo juego de llaves por que los míos ‘sabe el diablo donde estarán’ aprovecho en escribirte.
Sentado a la sombra de un árbol en un parquecito horrendo como los hay muchos en santa Anita con los pastos secos envoltura de helado donofrio por todas partes y perros contaminando lo poco de limpio que hay
en el lugar, realmente pésimo el parquecito.
Hace poco removía algunos informes de laboratorio, hojas con apuntes que ya no sirven, libros que en años
anteriores fueron el centro principal de mi atención ,seleccionaba los que aun utilizaría tiraba papeles con escritos
inentendibles aun para mi, siendo yo el que los hizo, llenaba en cajas los que ya no volvería a leer cuando de en
medio de un libro se me cayeron algunos recortes de periódico y junto a ellos una bendita(curita) pequeña como
una hormiga en un bosque de papeles con letras ,esto me trajo a la memoria uno de los contados encuentros que
tuvimos; caminábamos por la calles pequeñitas de Huancayo(Después de querernos) cruzábamos la pista de un lado
a otro buscando una bendita(curita) yo lo hacía con mucha preocupación como si aquello fuera un asunto de vida o muerte,
en realidad lo era para mí, me sentía culpable, mientras te besaba mis tendencias ‘sado’ brotaron de algún lugar obscuro
de mi inconsciente y se me ocurrió hacerte ese moretón en el cuello( ni cuenta te diste del daño) que parecía un
enorme insecto que trepara por tu lindo cuello e intentara llegar a tus labios. Buscábamos de bodega en bodega, de calle en
calle, de arriba a abajo, buscábamos y por fin encontramos , compre tres, por supuesto una se quedo en tu lindo cuello, la segunda
sirvió para auxiliar un raspón nada trascendente y la tercera fue a parar con mis recortes de periódicos , recortes que
quizá no vuelva a leer pero guardo cuidadoso.



Juan Carlos

Viernes

Te encontre llorando un viernes por la tarde, 
sentada junto la mesita manchada de cafe
donde tantas veces me la había pasado escribiendo y reescribiendo
cuentos que luego terminarían en el cesto de la basura.
Tenias los ojitos rojos, y cuando me viste de pie
junto a la puerta,dijiste que como era posible que las tardes...

La lluvia, tú y algunas veces yo


El cielo oscurece, los viento se oyen venir,
arrastran el polvo, arrancan hojitas de arboles
y roban sombreros a incautos
sonidos como el trum trum y splash splash del cielo se repiten cada vez más
Es el anuncio de que algo terrible sucederá;
Una, cinco, diez gotas de agua caen del cielo,
Anticipando la llegada de un ejército mayor
Manchas oscuras cubren la tierra
Y la humanidad, ¡confundida humanidad!
Corre de un lado a otro buscando refugio,
¡Pues a llegado el día del apocalipsis ¡
y nadie quiere morir abatido por proyectiles de agua.


Es cuando mi Josefina y yo salíamos a caminar, casi siempre en la lluvia Y casi siempre por las tardes, ella con abrigo y yo en camiseta, ella muy segura de adónde iba y yo… solo iba con ella, así éramos el manso y tímido Julius y la peligrosa y decidida Josefina.