Te encontre llorando un viernes por la tarde,
sentada junto la mesita manchada de cafe
donde tantas veces me la había pasado escribiendo y reescribiendo
cuentos que luego terminarían en el cesto de la basura.
Tenias los ojitos rojos, y cuando me viste de pie
junto a la puerta,dijiste que como era posible que las tardes...
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